Han sido muchas las investigaciones locales que se han realizado entorno a las luchas por la posición y los posteriores fusilamientos acontecidos en Pikoketa. Hasta ahora, teníamos conocimiento de 13 fusilamientos reconocidos, dos de ellos siendo mujeres. Nunca se les había podido poner cara a las dos jóvenes irunesas fusiladas. Hasta hoy.

Después de 85 años, el Ayuntamiento de Irun ha conseguido recuperar una foto inédita de las fusiladas en Pikoketa.  Ellas son Mercedes (Mertxe) Lopez Cotarelo de 16 años de edad y Pilar Valles Vicuña, de 18 años. Recientemente, el mes pasado, la familia de otro de los fusilados en Pikoketa, tuvo conocimiento de que su familiar, Angel Braña se encontró allí y tuvo el mismo desenlace que Mercedes y Pilar aquel fatídico 11 de agosto de 1936.

Defendiendo la libertad y la legalidad de un gobierno elegido democráticamente, tanto Mertxe como Pilar, afiliadas a las Juventudes Comunistas, fueron las dos primeras mujeres en estar combatiendo en primera línea en el frente de Irun y también las primeras en ser fusiladas.

Aquel martes, 11 de agosto de 1936, una pequeña guarnición de la Juventud Comunista de Irun, junto a varios carabineros, se encontraba apostada en las inmediaciones del caserío de Pikoketa, con armas cortas y una ametralladora. La columna del teniente-coronel Beorlegui sorprendió a la guarnición, entre la densa niebla y la primera hora de la mañana. Los y las allí presentes fueron pasadas por las armas. En total, 13 personas fusiladas con nombres y apellidos.

Según el testimonio de Policarpo Cía, que fue capellán del Tercio de Montejurra y testigo directo de los actos de Pikoketa, recogemos este pasaje:

Mi principal misión era salvar las almas de aquellos desgraciados: trabajé, cuanto humanamente pude; rogué a Dios para hacerle violencia: pero el terreno estaba pésimamente preparado y solamente cuatro condenados se plegaron a mis insinuaciones, ruegos y violencias. Los demás, al menos exteriormente, desconocieron a Cristo; y la piedra de escándalo fueron aquellas dos mujerzuelas, que blasfemando de Dios, el puño en alto y gritando ¡Viva Rusia! Recibieron la descarga fatal 

85 años más tarde, fruto de la labor que se está realizando desde el Ayuntamiento de Irun en materia de Memoria Histórica, hemos conseguido dar otro pequeño paso hacia la verdad y el reconocimiento a las víctimas recuperando el único registro fotográfico existente de Mercedes y Pilar. Un paso más hacia la verdad, justicia y reparación de todas las víctimas". Tenemos que remarcar también, alrededor de Pikoketa los actos que llevó a cabo el Ayuntamiento de Irun, como fueron la ofrenda floral en el cementerio de Irun y la declaración institucional que se firmó el 11 de agosto.

 

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