¿Qué es?

La incorporación de la mujer al trabajo remunerado ha motivado uno de los cambios sociales más profundos de este siglo.

Esta incorporación al ámbito laboral no se ha producido en términos de igualdad, ya que no se ha realizado con un reparto proporcional de responsabilidades domésticas y familiares entre ambos sexos.

Ello ha supuesto una sobrecarga de trabajo para las mujeres que conlleva una clara desventaja para su participación social y su desarrollo personal, así como en el acceso a la cultura, a la política, al deporte, al ocio y al tiempo libre.

Este hecho ha obligado a configurar un nuevo sistema social para establecer un modo de cooperación y compromiso entre mujeres y hombres que permita el reparto equilibrado de responsabilidades en la vida profesional, personal y familiar.

La necesidad de conciliar el trabajo y la familia es una condición inequívoca para lograr una nueva realidad social más justa y democrática, donde los hombres asuman también responsabilidades en las tareas domésticas y familiares, y en la que las empresas y las administraciones faciliten los recursos necesarios para ello.

El III Plan de Igualdad de Irun apuesta por un modelo social donde mujeres y hombres compartan espacios y responsabilidades. Para ello, establece como eje de intervención avanzar en la organización social corresponsable, cuyo ámbito de actuación se desarrolla en los siguientes programas: Gestión igualitaria de las personas - Sensibilización y formación ciudadana - Inclusión social - Coeducación - Igualdad en el ámbito laboral - Ciudad inclusiva

La conciliación personal, laboral y familiar hace referencia a la compatibilización de dos espacios: el público (o productivo) y el doméstico (o reproductivo) y supone la necesidad de que mujeres y hombres compartan estas funciones en la sociedad.

La sociedad va evolucionando, los viejos esquemas de reparto de las responsabilidades familiares ya no son válidos.

¿Por qué?

Porque ser mujer u hombre no supone la obligación o exclusión de ningún tipo de actividad.

Porque las mujeres también quieren dedicarse a otro tipo de actividades como ampliar su información, divertirse, trabajar fuera de casa, etc.

Y porque los hombres también quieren participar más en el cuidado y educación de sus hijas e hijos, por ejemplo.

En el ámbito doméstico hay tareas agradables y otras que son menos atractivas pero que son necesarias para conseguir una mayor comodidad e independencia personal.

A repartir y compartir las responsabilidades familiares y domésticas se le llama corresponsabilidad familiar.

Ventajas de la corresponsabilidad familiar

  • Mejora la calidad de vida de todas las personas que compongan la unidad familiar: se evitan muchos conflictos y tensiones, todo el mundo dispone de tiempo libre, etc.
  • Permite alcanzar mayor grado de formación y autonomía personal.
  • Hace posible liberar tiempo para dedicarlo a otro tipo de actividades.

Ayudas a la conciliación familiar

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