Medio natural de Irun

El término municipal de Irun tiene una superficie de aproximadamente 4.200 hectáreas de las cuales, 3.250 ha corresponden a las diferentes categorías del Suelo No Urbanizable.

Geográficamente pueden distinguirse tres unidades principales en el suelo rural:

La marisma

En la marisma predominan los suelos llanos. El Bidasoa se encuentra con el Cantábrico y deposita todos los sedimentos que viene cargando desde las montañas del Baztan. Esta mezcla de aguas dulces y saladas, nutrientes, luz y fondos someros dan lugar a la marisma, el ecosistema más singular y diverso. Aguas libres que oscilan con las mareas se combinan con carrizales, llanuras fangosas, lagunas y praderas de halófilas. Centímetros de diferencia en el nivel de inundación o una pequeña diferencia en el grado de salinidad modifican la fisonomía del ambiente.

Marismas Plaiaundi

Su ubicación dentro de una de las principales rutas migratorias europeas favorece que cientos de especies de aves utilicen la marisma de Txingudi como lugar de alimentación y reposo. No son los únicos migrantes del Bidasoa. Salmones, sábalos, reos, anguilas y lampreas suben y bajan por el río para llegar de las zonas de reproducción a los lugares de alimentación.

A pesar de su valor natural, la marisma ha sido duramente castigada a lo largo de la historia. Las necesidades de tierras agrícolas motivaron una primera ocupación casi total de su superficie. Posteriormente, fue el crecimiento urbano y las infraestructuras las que se asentaron en la marisma. Afortunadamente, una nueva conciencia ambiental ha posibilitado que en Txingudi se acometan labores pioneras de restauración de la marisma. Hoy en día, a falta de completar esta recuperación, la marisma de Txingudi está integrada en la Red Natura 2000 y en la lista Ramsar de humedales de importancia internacional.

La campiña

Entre la ciudad y la montaña. Los suaves relieves de fondos de valle y colinas acogen los terrenos agrícolas que caracterizan la campiña. Hoy en gran parte ocupada por el crecimiento de la ciudad y las infraestructuras de comunicación, todavía supone un tercio de la superficie de Irun. De los robledales y bosques mixtos, las selvas cantábricas, que crearon estos suelos fértiles, quedan pequeños retazos dispersos por el territorio.

La campiña

El trabajo agrícola ha creado en su lugar un mosaico de cultivos, praderas, manzanales, bosquetes, plantaciones de coníferas, setos y alisedas ligadas a los arroyos. El caserío es el agente modelador del paisaje.

La mezcla de ambientes, la productividad del terreno y un clima suave favorece un mayor crecimiento vegetal. Las praderas y los bosques cuentan con más especies y son más frondosos que en la vecina montaña. Esto atrae una diversa comunidad de fauna, sobre todo en invierno, cuando un elevado contingente de aves se traslada desde el norte y desde las montañas cercanas donde el frío reduce las posibilidades de sobrevivir. No obstante, se ausentan de la campiña las especies más sensibles a la presencia humana.

La montaña

En el Sur del territorio irunés los terrenos se elevan y pliegan dando lugar a relieves de montaña. Barrancos de fuerte pendiente se alternan con crestas, roquedos, angostos valles y collados suaves. Donde el granito aflora aparecen las rocas más antiguas del País Vasco. Es un territorio de suelos duros y pobres en el que dominan los bosques y los pastizales. No obstante, la naturaleza no ha borrado las huellas de la intensa actividad minera y militar que han conocido estos montes hasta épocas no tan lejanas.

Peñas de Aia

Hoy en día los bosques naturales de robles, castaños, hayas y fresnos van ampliando su superficie. Junto a estos, masas de arbolado más modernas compuestas por coníferas exóticas o roble americano dan testimonio de la intensa labor reforestadora desarrollada en el siglo XX. Hoy en día, los objetivos de gestión forestal para los suelos públicos priorizan el valor la biodiversidad. Además de la conservación de los arbolados autóctonos y de las masas singulares, las actuaciones se dirigen principalmente a la recuperación de los bosques autóctonos.

En contraste con los densos bosques, las lomas de las cumbres conservan el paisaje abierto de brezales y pastizales en los que pastan vacas, caballos y ovejas y sobreviven algunas especies amenazadas como la flor de San Marcos (Daphne cneorum).

Aproximadamente un 40% del municipio de Irun es zona de montaña. Los importantes valores naturales que alberga este entorno se hallan protegidos dentro del Parque Natural de Aiako Harria y de la Red Natura 2000.

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