
Dotar
a la ciudad de Irun de un espacio libre de asueto y esparcimiento
donde combinar una zona de paseo junto a la ribera y marisma y una
importante infraestructura para el ocio y el deporte, como es el
canal de aguas bravas (iniciativa propuesta desde la Federación
Vasca de Piragüismo). Inicialmente se contemplaba el uso exclusivo
(unos 100.000 m2 de extensión) como zona de parque, pero el Ayuntamiento
consideró interesante la construcción del canal artificial.

Esta
infraestructura podría atraer hasta Irun eventos deportivos y a
aficionados al deporte acuático, con lo que se vería la ciudad favorecida
la oferta de servicios y la creación de empleo en este sector. La
previsión máxima de visitantes podría alcanzar las 500.000 personas
al año, de las cuales unas 100.000 acudirían para realizar actividades
en el agua.