 Las
certificaciones según normas ISO 9000 acreditan que la organización
o una parte de su actividad tiene un sistema de gestión de la calidad
que cumple con los requisitos fijados por las citadas normas internacionales.
Estas normas aseguran la existencia de procedimientos esenciales
de trabajo documentados y debidamente controlados. Se basan en
la verificación de la secuencia: redactar el procedimiento, hacer lo que
está escrito y documentar lo que se ha hecho.
 La certificación
ISO 9000 responde a una norma reconocida internacionalmente y aporta
credibilidad frente a interlocutores que entienden su significado y
reconocen su valor. Su exigencia se está haciendo cada vez más común
en las relaciones entre empresas y proveedores. Representa, además,
un esfuerzo exhaustivo y concienzudo para conocer al detalle la actividad
realizada, documentarla y estandarizarla en los términos deseados.
Involucra ampliamente al personal que participa en los procesos, pero
obtención y mantenimiento generan una gran carga de trabajo. Se trata
de un método de creciente aplicación en el sector público de algunos
países, sobre todo en las áreas de contenido procedimental más reglado.
 Consideramos
que la certificación ISO 9000 es la técnica más indicada para determinados
ámbitos de la actividad municipal, caracterizados por las siguientes
condiciones:
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Responder
a procesos básicamente reglados.
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Tratarse
de procesos en los que la observancia del procedimiento aporte
un gran valor en sí misma.
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Procesos
cuya tramitación está o es susceptible de mecanizarse mediante
la aplicación de sistemas de información.
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Finalmente,
procesos cuyo contenido afecte al tráfico económico o tengan
relevancia en las relaciones con la empresa.
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