|
Al incorporarse
Gipuzkoa a Castilla en 1200, Irun empezó a transformarse en un centro
estratégico vital, debido a su ubicación, reflejándose en las actividades
comerciales. Bien es cierto que la situación fronteriza conlleva
consecuencias negativas, que se han hecho sentir en la historia
de la población, evidenciándose en las numerosas incursiones, ataques,
invasiones y saqueos llevados a cabo por el enemigo de allende el
Bidasoa.
De todos
modos, desde el siglo XIII se constata una evolución positiva del
poblado irunés, que refleja sus focos de mayor actividad y densidad
de hábitat en los aledaños del puerto del Juncal, en las cercanías
del alto donde hoy se ubica la plaza de San Juan Harria, junto a
la zona de Uranzu y en el paso de Behobia.
Además
de su actividad comercial y paso obligado por el Pirineo Occidental,
la ocupación principal de sus moradores es la agricultura y la ganadería,
así como la extracción de mineral para la producción de hierro en
las ferrerías irunesas, para lo que era necesaria una importante
reserva maderera en los montes comunales, como así lo atestigua
el Fuero de Ferrerías de 1338.
|

 |