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Para
comprender qué es San Marcial, qué celebran los iruneses cada 30 de junio
desde 1522, conviene que retrocedamos en el tiempo y hagamos una incursión
en la historia de nuestra ciudad: |
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Desde
la Edad Media, merced a los fueros que detentaba el País Vasco,
cada pueblo tenía la facultad y la obligación de organizarse militarmente,
formando parte de sus milicias forales todos los varones en edades
comprendidas entre los 18 y los 60 años. Para acudir en defensa
del territorio debían estar preparados militarmente y tener dispuesto
su armamento para cuando su concurso fuera requerido; a tal fin,
periódicamente y en fechas señaladas, tenían que acudir los varones
con sus armas a la convocatoria para adiestrarse en su manejo y
participar en el alarde o desfile que se celebraba. |
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En
1522, a causa de la invasión de tropas francesas, la milicia irunesa se
aprestó a combatir contra el enemigo, en defensa de sus propios intereses,
acudiendo a la llamada del Capitán General de Guipúzcoa; así el 30 de
junio, día de San Marcial, merced a su valor y arrojo y a la astucia de
mujeres, ancianos y niños que distrajeron con antorchas la atención de
la tropa enemiga, que pensaba era atacada por un lado, cuando en realidad
se trataba de un ataque sorpresa por la retaguardia, se logró una resonada
victoria. |
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Para
conmemorar tal hazaña y dar gracias al Todopoderoso, los cabildos
secular y eclesiástico hicieron voto de acudir cada 30 de junio
en procesión al monte San Marcial -anteriormente peña Aldabe- donde
años más tarde se erigiría una ermita en honor del santo de ese
día.
Así
se repitió a lo largo de los siglos, celebrándose el alarde de armas
el día de San Pedro, 29 de junio, y al día siguiente la procesión
de San Marcial.
En 1881,
queriendo dar más realce a la fiesta y aunar los dos acontecimientos,
se inicia una nueva etapa del alarde de San Marcial, uniéndose procesión
y alarde en un mismo día.
Respecto
a la fiesta en sí, en qué consiste, baste una breve pincelada: El
Alarde, bajo el mando de un general, está compuesto por diferentes
compañías perfectamente uniformadas. Por el número de componentes
destacan las de infantería, que componen la masa del desfile, uniformados
con boina, fajín, corbata y pañuelo rojos, camisa y pantalón blancos,
chaqueta negra y alpargatas blancas con cintas negras; la mayoría
de los soldados de estas compañías desfilan con escopeta al hombro,
mientras que otros lo hacen tocando el pífano o el tambor.
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Otros
cuerpos especiales, con una indumentaria más variada y colorista,
según a qué cuerpo pertenezcan, son la tamborrada, artillería, caballería,
hacheros y banda de música, aunque dentro de cada grupo también
están perfectamente uniformados.
El eje
central, en torno al que giran todas las miradas y a cuyo paso los
espectadores prorrumpen en emocionadas salvas y aplausos, es la
cantinera que desfila con cada compañía al son de distintas composiciones
musicales, según del momento que se trate; así, entre las marchas
que se ejecutan el día de San Marcial, figuran la Alborada, la Diana
de Villarrobledo, Fajina, Diana de la Tamborrada, Descarga, Arrancada,
Theiro, Joló, Subida de la Iglesia, Rataplán y el Himno de San Marcial. |
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Aunque
todas las secuencias del Alarde tienen una significación profunda,
íntimamente concatenadas unas a otras, los instantes más emotivos
de la fiesta tienen lugar cuando, a las seis en punto de la mañana,
la banda de música inicia los sones de la Diana de Villarrobledo
en la plaza San Juan Harria y todos los allí congregados prorrumpen
en un grito de júbilo al tiempo que saltan al ritmo de la música.
El otro momento cumbre es la arrancada o inicio del desfile en la
plaza de Urdanibia.
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El rompan filas de la tarde, al finalizar el Alarde, supone una mezcla
de sentimientos encontrados pues, mientras se siente la felicidad de ver
que todo ha transcurrido como estaba previsto y un año más se ha cumplido
con el voto centenario, la tristeza por algo que se acaba se puede apreciar
en los rostros de muchos iruneses, aunque pronto se sobreponen porque
inmediatamente se empieza a pensar en el Alarde del año siguiente. Hasta
hace pocos años San Marcial sólo era uno; pero en los últimos años, cuando
los días de festejo se han ido ampliando, ya no se habla de San Marcial
sino de los Sanmarciales, que comprenden los días precedentes y posteriores
al 30 de junio. Ese día el olor a pólvora inunda todo Irun. |
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