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Cabe
destacar dos zonas perfectamente definidas en este barrio: La rural
y la urbana. La primera, tras dejar atrás los caseríos Txikilo,
Erribera y Berio, unidos al casco urbano, nos adentramos en el campo
sembrado de caseríos, viejos molinos, bordas y otras edificaciones
cada vez más dispersas y separadas entre sí, destacando entre otros
nombres los Perujaran, Santxotenea, Bekoerrota, Paraisu, Mendiondo,
Igiñiz, Legabide, Aramburu, etc.
En la
zona urbana cabe destacar que la mayor parte del casco viejo de
Irun pertenece a Olaberria, incluyendo calles como Jesús, Larretxipi
= Pastizal o prado pequeño, Kontrakale, Peña (dedicada al benefactor
irunés D. José Peña, indiano que dejó en 1848 una gran fortuna para
socorro de los pobres del Hospital de Irun), Iglesia, Escuelas (donde
hasta hace poco se levantaban las escuelas del Juncal y en cuyo
solar, aprovechando parte del armazón del viejo edificio, se está
construyendo el Museo de la Romanización), San Marcial, la plaza
Urdanibia (aquí estaba el antiguo frontón; a tal efecto cabe recordar
el memorable partido de rebote celebrado en 1846, que congregó a
numerosos aficionados de ambos lados del Bidasoa y supuso el intercambio
de grandes sumas de dineros en las apuestas; este partido consagraría
al mítico pelotari francés Gaskoina)
En la
plaza Urdanibia tiene su sede el viejo hospital Sancho de Urdanibia,
construido merced a la donación testamentaria de D. Sancho en 1651.
Tras prestar auxilio a pobres y enfermos durante tres centurias,
pasaría a tener diferentes destinos en siglo XX hasta que en los
primeros 80 fue restaurado para transformase en Euskaltegi Municipal.
Otro
elemento digno de ser destacado en este barrio es el palacio de
Arbelaiz, propiedad de dicha familia, algunos de cuyos miembros
fueron Correos Mayores del Rey, y que sirvió de aposento en numerosas
ocasiones a personajes de la realeza y títulos nobles de España
y el extranjero a su paso por Irun. En 1936 fue pasto de las llamas,
siendo restaurado años más tarde. Los amplios jardines de la parte
posterior de este palacio forman hoy día el parque de la Sarjia,
en uno de cuyos extremos se levanta aun el ya legendario frontón
Uranzu.
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