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Bidasoa
es el único barrio irunés que no cuenta con núcleo urbano propiamente
dicho, estando constituido en su totalidad por caseríos más o menos
diseminados. Los ejes del barrio, aparte del río, son la carretera
general que une Irun con Pamplona y el antiguo trazado del ferrocarril
a Elizondo, ya en desuso desde hace varias décadas.
El río,
que es navegable para pequeñas embarcaciones hasta Endarlaza, límite
con Navarra, ha sido desde tiempos inmemoriales una importante fuente
de riqueza, tanto por haber servido como vía de transporte de distintas
mercancías, como por su riqueza piscícola, destacando el salmón,
que ha gozado de merecida fama, ocupando las mesas de la corte madrileña;
hasta tal extremo llegó su reconocimiento que, incluso en años en
que no se ha pescado ningún salmón en este río, en las cartas de
afamados restaurantes se ofrecía salmón del Bidasoa.
También
ha sido foco de intenso contrabando, dando vida y riqueza a muchas
personas conocedoras del río y su entorno que se aventuraban a cruzarlo
con mercancías valiosas y escasas en uno u otro lado de la frontera.
Las anécdotas sobre contrabando son cuantiosas y pintorescas; en
ellas siempre triunfa la sagacidad y astucia del contrabandista
frente a los vigilantes burlados; lógicamente, poco se dice de las
veces en que fracasaron, cuantas fueron las personas detenidas o
que perdieron la vida por diversas circunstancias.
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